NO RETORNO
Tengo la certeza de que conocerte ha supuesto un salto al vació sin red ni arnés de seguridad. Lo hice cuando te mostré mi cicatriz y mi árbol sin haber visto aún tu rostro; lo supe cuando acepté subirme al coche de un desconocido; cuando decidí ir a tu casa al día siguiente; y cuando confié en no fingir lo que sentía ni impostar lo que no era. Por eso, llegados a este punto, sé que no hay posibilidad de retorno, aunque asomarme anoche a tu abismo, confieso que me produjo un miedo atroz. No podemos nadar y guardar la ropa. No hay migas de pan que nos aseguren el camino de regreso. Porque vivir es esto: confiar, tener una fe ciega en que la vida sabrá colocarte allí donde tú necesitas. Por eso, solo puedo decirte, con una infinita humildad, que pongo mi vida en tus manos, porque amarte es esto: tener la certeza de que, al otro lado, siempre, siempre, estarás tú para sostenerme.