TESOROS

 



    A mi mente vuelven, una y otra vez, como fogonazos de luz, recuerdos y sensaciones de los días que hemos compartido: el calor de tus manos, el tacto de tu piel, el sabor de tu boca... La noche se ha convertido en un duermevela constante donde se mezclan los recuerdos y los deseos. Conforme pasan los días y me alejan de aquellos momentos tan mágicos, dudo si fueron verdad aquellas horas. Arrastro tu memoria y la mantengo a salvo de todos, como el que guarda el mapa de un tesoro que solo él conoce.