REGRESAR
He vuelto a casa. He estado fuera demasiado tiempo. Me duelen las manos de sujetar a mis dos pequeños. He pagado precios demasiado altos a cambio de albergues desolados donde pasar la noche. Nada debo y en paz quedo con mi pasado, pero las cicatrices, si me toco, aún me duelen.
Pero, ayer regresé. Lo supe desde que me abrazaste. Supe que aquel olor era el de mi casa. Lo reconocí en tu piel, en tus labios, en tus caricias... estaba en casa. Entré, me quité la ropa y me puse cómoda. Descansé en tus brazos del largo camino recorrido. Cerré los ojos y pensé: cómo he tardado tanto en encontrar el camino de regreso? Ahí estabas tú con los brazos abiertos preguntándome: dónde has estado todo este tiempo? No hicieron falta más palabras: al fin habíamos encontrado nuestra casa.